Lorenzo espera por su Pepita para mostrar el Parachoques Lorenzo espera por su Pepita para mostrar el Parachoques
Coromoto Álvarez.-  Lorenzo espera por su Pepita para mostrar el Parachoques: Sin el reproche del margariteño encantado con su pepita, podríamos advertir que Lorenzo, para... Lorenzo espera por su Pepita para mostrar el Parachoques

Coromoto Álvarez.- 

Lorenzo espera por su Pepita para mostrar el Parachoques: Sin el reproche del margariteño encantado con su pepita, podríamos advertir que Lorenzo, para mostrar su Parachoques, espera por ella.

En el caso que nos concierne, la breve referencia no tendría nada que ver con la tira cómica sobre Lorenzo y Pepita, sino con el nivel de aspiración que debe tener  Lorenzo en la búsqueda de su Pepita, sin parangón con “La Innombrada” de Misael Salazar Léidenz, para que amase  la harina pan de la arepa cuadrada que hoy  no se ve o está muy lejos en la mesa ausente de treinta millones de venezolanos.

Si partimos del pensamiento del filósofo francés Juan Jacobo Rousseau, fuente de inspiración de la Revolución Francesa: “El pobre ama más el pan que la libertad”, pudiésemos creer que la masa popular que añora la arepita de Pepita, ´´ piensa con el estómago´´ cuando le golpean la barriga y el bolsillo, tal cual ocurría durante la monarquía de Luís XVI con índices alarmantes dada la escasez de pan y la presencia del alto costo de la vida, fuego al cañón inaceptable para una vanguardia que asaltó La Bastilla y condujo al rey a la guillotina junto con su casada infiel la reina María Antonieta.

Y debe ser así pues el “Pobre Negro” de Rómulo Gallegos y la “Catira Rosangelina” que cantaba Mario Suárez) no recordemos por favor a Irene Sáez con Aristóbulo Istúriz), están más pendientes de las filas del pan con su precio por las nubes que hacer colas, rodilla en tierra, en las mesas de votaciones para elegir alcaldes y gobernadores en dos jugadas casi simultáneas bajo los auspicios de los dueños del circo que premian a sus hinchas con las disminuidas bolsas del CLAP sin asustar ni hacer mella  a los especuladores bachaqueros.

“No tan solo de pan vive el hombre”, acota el demagogo de pacotilla, pero, el hombre de abajo, al lado de Pepita, exclaman por doquier “amor con hambre no dura” aunque el “cachicamo trabaje pa´lapa” en República Dominicana y Caracas.

En este fuego cruzado, Henri Falcón, del tercer camino en la ruta cercana del Mariscal Tito, abre sus brazos en horabuena a Don Lorenzo, aunque Henrique Capriles, otro de los escuderos fallidos a la hora del vamos, advierte con su “ojo pelao” al hombre de la harina pan en la carrera hacia El Calvario para llegar al palacio de Misia Jacinta.

Francisco Mayorga

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